¿Suprimir municipios? No es eso, no es eso…

Uno de los elementos fundamentales del actual periodo constitucional español, sin duda el más estable y fructífero de la historia constitucional española, ha sido el principio de autonomía. Permitió construir los nuevos entes políticos creados a finales de los setenta y principios de los ochenta, las Comunidades y se implantó, con bríos crecientes, en el ámbito local, el más cercano al ciudadano, convertido en vecino.

Nueva directiva sobre las concesiones de servicios (y II)

(Ver primera parte) Cuando entre en vigor la Directiva será necesario -como es de rigor- esperar a su incorporación al derecho español a través de la correspondiente norma jurídica que entiendo habrá de ser una ley que sustituya a las previsiones hoy contenidas en la legislación de contratos y las pocas que puedan quedar como supervivientes del Reglamento de Servicios de las Corporaciones locales.

Según el FMI

No pasa ningún día sin que algún nuevo comunicado de importantes organismos internacionales nos sorprenda hablando de las pésimas perspectivas de nuestra economía; así, recientemente ha sido el Fondo Monetario Internacional el que ha hablado de la posible evolución del PIB y demás “sospechosos habituales” en los dos próximos años. Como viene sucediendo siempre, su comentario ha generado el revuelo de costumbre, la disputa de cifras habitual, y las polémicas de signo político ya clásicas.

Los reyes del mambo

Siempre he defendido la profesión del colectivo de habilitados antes nacionales, ahora estatales y a este paso de barrio. Es decir, la “profesión”, porque otra cosa son los profesionales, entre los que hay de todo.  Es sabido que nuestro colectivo no es precisamente una orden de la Caballería Andante, pero los límites del comportamiento normal se sobrepasan en ciertos casos proyectando una oscurísima sombra. A una de esas partes negativas me refiero con la presente colaboración.

Presupuesto base cero, notas de prensa y Estado autonómico

Siempre he pensado que los números, siendo manipulables (la economía nos enseña mucho sobre esto), lo son mucho menos que las ideas. Quizá por eso andaba yo analizando, pobre de mí, el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2012, comparando con la Ley presupuestaria de 2011 cuando una nota de prensa se cruzó en mi camino. Es una nota que merece la pena guardar y, probablemente, será citada en el futuro entre los grandes errores de la comunicación política (como demuestra el rápido cambio de actitud de sus protagonistas al día siguiente). Recortar, o ajustar o ahorrar, que cada cual lo llame como quiera para no herir susceptibilidad alguna, 10.000 millones de euros del presupuesto de otros mediante nota de prensa pocos días después de lanzar el proyecto presupuestario propio no es algo que se haga todos los días. Cuando ni tan siquiera se había iniciado formalmente el debate parlamentario acerca del proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2012 y de nuevo, tratando de responder a la interesada percepción que los evanescentes mercados tienen de la economía española, el Gobierno de España anuncia, primero en medios de comunicación extranjeros, luego mediante nota de prensa y, finalmente, en la sesión de control al Gobierno en el Parlamento, nuevas reformas cuyo alcance, por lo demás, no concreta hasta debatirlas con quienes tienen que llevarlas a la práctica e incorporarlas en sus presupuestos, las Comunidades Autónomas.

De cómo es posible encauzar algunas actuaciones ilegales

Quien afirme que la lectura de los Diarios oficiales es aburrida es posible que haya dejado de leerlos hace tiempo. Sí cabe calificar esa actividad de pesada o agotadora, porque son muchas las páginas. Quien las ha contado apunta a más de un millón al año entre los boletines autonómicos y el estatal. Pero no puede decirse que no pretendan generar un ansia trepidante, ante tanta reforma, y que a veces no regalen alguna sorpresa. Varios ejemplos podría citar de los últimos meses, pero permítanme que me centre en uno aparentemente minúsculo. A saber, la reforma de un pliego de cláusulas administrativas y de una concesión otorgada hace más de diez años. Ante tanto Real Decreto Ley, no me digan que un escueto pliego o antiguas condiciones concesionales no son algo menor.