El Teletrabajo Conciliará Vida Familiar y Laboral con el Ahorro Energético y las Nuevas Tecnologías

El Teletrabajo Conciliará Vida Familiar y Laboral con el Ahorro Energético y las Nuevas Tecnologías

Una gran parte de las reformas legislativas que se están llevando a cabo desde hace algunos años en nuestro país y en los de nuestro entorno parecen conducirnos consciente o inconscientemente a un destino que empezamos a ver con más o menos claridad a lo lejos (o tal vez no tan lejos): el teletrabajo. La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público recogen en su articulado un conjunto de medidas y principios que deben inspirar la actuación de todos nosotros en una gran parte de los ámbitos en los que nos desenvolvemos habitualmente. No son estas las únicas leyes que se refieren a la necesidad de conciliación entre vida laboral y familiar pero son, tal vez, las que se han referido a ella con mas difusión en los últimos meses. Por otra parte, el Gobierno aprobó en Consejo de Ministros del día 20 de julio distintos planes de ahorro y eficiencia energética: entre las medidas a adoptar se destaca en materia de transporte la elaboración de una norma básica de Movilidad Sostenible, mediante ayudas para financiar planes de transporte tanto en el ámbito urbano como en el propio de las empresas. Estos planes, sin duda, darán resultados positivos; pero si metemos en la estadística al personal de la Administración local reventaremos todas las previsiones positivas. Si a todo ello unimos la importancia cualitativa y cuantitativa que está adquiriendo la implantación, uso y difusión de las nuevas tecnologías en el ámbito de la Administración Pública, el teletrabajo se nos muestra como el destino más lógico para aquellas profesiones que no necesitan la presencia física del funcionario en el puesto de trabajo, porque pueden ser realizados desde casa, en ocasiones, con mayor eficiencia y eficacia.

La solución es sencilla, propongo desde aquí que se realice un estudio y se permita que una parte de la jornada que realizamos los habilitados estatales se haga desde casa: ¡experimenten con nosotros, porque de lo contrario no van a poder ahorrar energía!

Si hoy día hay un funcionario que a diario se ve obligado a desplazarse para acudir a su centro de trabajo es el funcionario de Administración local con habilitación estatal. Incluso me atrevería a concretar más y centrar el tiro en los Secretarios-Interventores a los que nos resulta difícil rehacer nuestra vida en municipios, en el mejor de los casos, que no llegan a 2.000 habitantes. Los Secretarios e Interventores de municipios de más de 5.000 habitantes todavía pueden plantearse cierto modo de vida alejados de las grandes urbes, impensable para aquellos que llevan a cabo sus funciones en municipios donde hay más ovejas que habitantes. Tampoco podemos olvidar a aquellos que tienen dos, tres y más centros de trabajo al llevar una agrupación de Municipios: el caos aquí adquiere proporciones esperpénticas y el Secretario-Interventor se pasa literalmente el día en la carretera: tal vez este colectivo sería un buen ejemplo para comenzar el experimento. Desde luego, hoy día no tiene ningún sentido que el Secretario-Interventor tenga que desarrollar su jornada completa de forma presencial en las oficinas municipales, en las que se le necesita para que pueda (aunque no deba) firmar compulsas de urgencia (algunas de ellas incurriendo hasta en intrusismo), para dar consejos o realizar trámites sobre asuntos no administrativos a los vecinos… y algunos compañeros (me consta) dedican una buena parte de su tiempo a disfrutar de la grata compañía de sus Alcaldes y concejales mientras estos le hablan de los temas más variados (algunos de ellos, relacionados con el trabajo).En realidad nuestra efectividad de trabajo aumenta cuando cerramos la puerta del Ayuntamiento y no tenemos que iniciar la redacción del mismo párrafo siete veces porque nos ha llamado un vendedor de libros, un vecino preguntando el teléfono del médico y hemos tenido que salir a hacer tres fotocopias al cura del pueblo. El despacho de los asuntos con el alcalde y los concejales puede organizarse perfectamente para centrarlo en determinados días y lograr así una mayor eficiencia.

Hasta aquí el porqué no es necesario realizar la jornada completa en las oficinas municipales. A partir de aquí, el encaje de todo ello dentro de las políticas de conciliación de vida laboral y familiar con ahorro energético y el uso de las nuevas tecnologías es francamente sencilla y cae por su propia evidencia: Trabajar en casa y desde casa puede permitir a los funcionarios de Administración Local con habilitación estatal desarrollar sus funciones con mucha mayor efectividad; y sin variar su cantidad ni calidad de trabajo atender al mismo tiempo sus tareas domésticas de forma simultánea. Además, y por descontado, la medida podría implicar un ahorro energético considerable a tener en cuenta por aquellos a los que les gusta confeccionar estadísticas porcentuales.

Hagamos una simulación en un cuadro comparativo (llamaremos feliz al funcionario en casa e incomprendido al funcionario que trabaja fuera de casa):

Seis y media de la mañana: El funcionario incomprendido se levanta sobresaltado con el sonido del despertador pensando que posiblemente tendrá que poner las cadenas a su coche para atravesar media comunidad autónoma y esperando no tener que recibir hoy demasiadas visitas porque quiere preparar el expediente del presupuesto y su administrativo (en el mejor de los casos) está de baja por gripe, además… En fin, mientras se incorpora llama a los niños y a su pareja que se ha quedado dormida y ya van cinco minutos tarde sobre programa. El funcionario feliz se levanta igualmente sobresaltado por el despertador pensando que hoy tendrá que hacer una comida sencilla porque tiene que preparar el expediente del presupuesto. Se levanta, se pone la bata y va a llamar a los niños antes de dirigirse a la cocina a poner el desayuno para todos. De momento, el funcionario incomprendido empieza malgastando un principio de día sin poder disfrutar de la familia; el funcionario feliz sencillamente, empieza el día.

Siete de la mañana: Sin demasiadas conversaciones más allá de las estrictamente organizativas el funcionario incomprendido se dirige a casa de sus padres para dejarles al niño pequeño del que se tendrán que ocupar hasta que él regrese (cuando quiera que eso sea; aunque hoy hay suerte y volverá antes de anochecer, porque no tiene Pleno, ni Junta de Gobierno Local, ni Comisión de Hacienda, ni Comisiones Informativas, ni reuniones en las que se requiere su presencia…) Luego se dirige hacia su Ayuntamiento del que está a poco menos de una hora de viaje. El funcionario feliz enciende el portátil mientras su niño pequeño está jugando tranquilamente a su lado. Hasta el momento hemos ahorrado varios litros de combustible y una hora de trasporte porque el funcionario feliz está listo para ponerse a trabajar utilizando las nuevas tecnologías.

Ocho de la mañana: El funcionario incomprendido llega a su Ayuntamiento y mientras enciende el ordenador un vecino pide hablar con él para explicarle un problema personal que tiene con una herencia. Se le insiste en que el Ayuntamiento no puede asesorarle sobre temas personales pero el vecino explica una y otra vez su problema durante tres cuartos de hora. Al final el vecino se va indignado y mientras sale por la puerta entra la presidenta de las amas con un par de cuartillas escritas a mano para que el Secretario se las pase a ordenador y haga doscientas copias en folios de colores… Todavía tiene que hacer cuatro llamadas para solucionar otros tantos problemas, cuando le dejen un rato. Una de esas llamadas tendrá que ser al informático para que venga a revisar la conexión a Internet que desde hace varios días da problemas y funciona con los conocidos plazos eclesiásticos (cuando Dios quiere). De momento las nuevas tecnologías tendrán que esperar a que, al menos, funcione el ordenador; y la cosa pinta mal porque el informático trabaja a sesenta kilómetros y es posible que no pueda atender la urgencia en toda la semana. El funcionario feliz se ha levantado del ordenador para cambiar al niño y poner los ingredientes en la olla para preparar un guiso. Arregla los dormitorios, la cocina y el baño mientras aprovecha para hacer unas cuantas llamadas (con el manos libres, por supuesto). Hasta el momento el funcionario feliz ha empezado con el expediente del presupuesto y tiene la casa casi lista; el otro todavía no ha podido ponerse a trabajar en las oficinas municipales en las que se está consumiendo energía y tampoco ha podido llamar a preguntar cómo estará su hijo.

Once de la mañana: El funcionario incomprendido ha intentado centrarse en el expediente del presupuesto pero le ha sido imposible porque ha tenido que preparar un certificado absurdo y urgente que le piden a un vecino desde la notaría y estar pegado al teléfono un buen rato para explicar la avería telefónica que tiene otro vecino en la línea de su casa. Además, ha recibido la visita de dos concejales que, como está lloviendo, no han ido a trabajar al campo y se han pasado por el Ayuntamiento para hacer compañía al Secretario. El funcionario feliz ya ha terminado el expediente del presupuesto, coge al niño y mientras dan un paseo compra el pan y alguna otra cosita que tenía en la lista, hace un par de llamadas oficiales y otra personal. Hasta el momento, el funcionario incomprendido continúa intentando trabajar, sin saber nada de su familia y empieza a sentir un ligero dolor de cabeza y de estómago generado por la impotencia que siente mientras pasan las horas ociosas; el funcionario feliz ha terminado el trabajo que tenía previsto para hoy y su hijo sonríe.

Una de la tarde: El funcionario incomprendido está muy cansado como para ponerse con el expediente del presupuesto. Su dolor de cabeza va aumentando y no puede salir a tomar un café porque entonces tiene que cerrar las oficinas. Decide ir adelantando unas licencias de obras menores esperando que mañana sea un día más productivo. Cuando está preparado la primera licencia llega el Alcalde muy contento porque le han “confirmado” que les van a conceder dos subvenciones y empieza a exponer al Secretario la forma en que las van a justificar (…). Además le pide al Secretario que vuelva a rehacer el pliego de cláusulas que ya ha cambiado cinco veces porque se le ha ocurrido una nueva idea (…) El funcionario feliz le da la comida al niño y lo acuesta la siesta. Come un tentempié y se pone de nuevo con el ordenador mientras ve como su hijo descansa relajado. Realiza unas gestiones oficiales y alguna particular, vía telemática, dejando finalizados varios temas con su firma electrónica. Hasta el momento, el funcionario incomprendido se siente invadido por un sentimiento de frustración y de impotencia generado por el hecho cierto de no haber podido centrarse durante más de quince minutos seguidos en toda la mañana y se da por rendido mientras ya ni se acuerda de su familia y las oficinas municipales continúan consumiendo energía; el funcionario feliz es un funcionario feliz y eficiente que programa y obtiene resultados.

Tres de la tarde: El funcionario incomprendido cierra el Ayuntamiento y se lleva el trabajo para hacerlo en casa por la tarde. Al final va a tener que trabajar igual en casa pero sin cobrar por ello y a costa de su tiempo libre. Y esto en el mejor de los casos, suponiendo que no tenga que quedarse a comer en cualquier bar porque ese tarde/noche tenga pleno o porque lleve acumulado otro Ayuntamiento al que acude por la tarde. Cuando regrese a casa después de casi una hora de viaje pasará a recoger a su hijo para acostarlo directamente en la cama. El funcionario feliz come con su familia y tiene la tarde libre.

En resumen, el funcionario incomprendido no ha podido disfrutar de su familia ni ha podido trabajar; por su fuera poco, ha consumido combustible y energía en las oficinas y ha contaminado la atmósfera; y mejor no hablar de las nuevas tecnologías que en una gran parte de municipios no van más allá de tener una conexión a Internet que descarga los correos con una rapidez, que más que velocidad, es sólo paso ligero. Mientras, el funcionario feliz ha dedicado a su familia y a él mismo el tiempo dignamente necesario, ha terminado el trabajo que tenía previsto utilizando las nuevas tecnologías y no ha contaminado ni malgastado energía. Hay que advertir que en esta exposición se ha partido de una situación base en la que el Alcalde y los Concejales tienen cierto entendimiento con el Secretario y no le tratan como si fuera (…). Y también hemos dado por supuesto que el Secretario puede volver con su familia todas las noches. Además, tampoco hemos tenido en cuenta a los Secretarios que se llevan demasiado bien con el equipo de gobierno ni a aquellos que han llegado al Ayuntamiento por motivos y con procedimientos inconfesables. Ya sé que esto mismo o peor pasa en otras profesiones, que nosotros tenemos ventajas que otros colectivos no tienen… bueno, yo hablo de la profesión que conozco y de las características especiales por las que creo que el teletrabajo podría encajar muy bien en los Secretarios-Interventores. De todas maneras, recapacitemos un poco y pensemos de una forma sencilla: en un pequeño municipio ¿qué otros funcionarios hay además del Secretario-Interventor? ¿Quién más se desplaza cientos de kilómetros para acudir a trabajar a un lugar de estas características?: En el mejor de los casos, tal vez algún maestro; profesión que tenemos que descartar, porque, ¡lo que le falta al sistema educativo!, ¡¡la tele clase!! Y tal vez, con un poco de suerte, algún Medico que acude de vez en cuando al Municipio; profesión que también tenemos que descartar por evidentes razones.

Así que, tal y como yo lo veo, los Secretarios-Interventores somos los conejillos de pruebas perfectos para hacer el experimento del teletrabajo y con ello conciliar vida laboral y familiar con el ahorro energético propuesto por el Gobierno y la implantación definitiva de las nuevas tecnologías: ningún otro colectivo se tiene que desplazar tantos cientos de kilómetros para llevar a cabo tareas tan poco intelectuales como recoger el correo, abrir el Ayuntamiento y hacer fotocopias y compulsas; porque, seamos sinceros, en muchos de los municipios de los que estamos hablando, hay días que el Ayuntamiento, no se abre para eso, pero el Secretario-Interventor, al final de la jornada, solo ha hecho eso. A partir de aquí que cada cual añada o elimine lo que considere oportuno a esta historia. 

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Mª Esperanza Serrano Ferrer

Acerca de Mª Esperanza Serrano Ferrer

Mª Esperanza Serrano Ferrer es Licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza en el año 1995 y Secretaria-Interventora de Administración Local desde 2002. Ha prestado servicios en el Ayuntamiento de Torrente de Cinca (Huesca) y en la actualidad desarrolla sus funciones en el Ayuntamiento de Villanueva de Gállego (Zaragoza). Está especializada en Derecho Local de Aragón.

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  • 6 respuestas a El Teletrabajo Conciliará Vida Familiar y Laboral con el Ahorro Energético y las Nuevas Tecnologías

    1. Ignacio Pérez Sarrión Ignacio Pérez dice:

      Esperanza, estoy casi totalmente de acuerdo con tus apreciaciones, aunque en realidad en estos momentos ya casi todo empieza a ser virtual y yo no siquiera sé si soy yo el que está aquí o es mi espíritu puro que viaja libre por el éter al margen de los atascos de la carretera y de modo instantáneo

    2. Mi más sinceras felicitaciones por el post, pues esboza a la perfección el modelo emergente que debe servir de antesala a la civilización del ocio.

      Por la coincidencia de tema y la proximidad en el tiempo, me atrevo a incluir el comentario que, ayer día 9 inserté en el Blog de Administraciones en Red http://eadminblog.net

      Si “Modernización de la Administración” equivale a “Administración del futuro”, e incidiendo sobre los 3 ejes planteados, a bote pronto yo propondría estas 3 medidas:
      - Automatización de los procesos susceptibles de serlo (mi estimación es de más del 80%) y eliminación de los procesos innecesarios o redundantes.
      - Reducción radical de la jornada de trabajo; sin reducción salarial (al menos proporcional); mediante la eliminación del tiempo superflúo derivado de: horas culo reuniones innecesarias o innecesariamente prolongadas tiempo ahorrado tras la automatización de procesos. Todo ello previa reasignación de actividad entre los empleados.
      - Masiva prestación de servicios mediante el teletrabajo, que incluya la atención directa al público, mediante la creación de ventanillas virtuales.

    3. Una currante de verdad dice:

      Inverti 5 años en una carrera superior y trabajo de 9 a 19:00 cada día…tengo el mismo viaje que tienes tu y no me puedo plantear tener niños por los horarios de la empresa privada………¿¿¿¿PORQUE NO DEJAS DE QUEJARTE Y MIRAS A TU ALREDEDOR???? A las 4 de la tarde estás en tu casa……..yo a las 4…acaba de empezar mi segunda parte de la jornada…es vergonsozo que todavia os quejeis.

    4. Juan Carlos dice:

      Soy auxiliar administrativo de Administración Local, y en mi puesto si bien estoy de cara al público, la 37 horas y media de la semana, necesito hacer trabajo que no debería ser interrumpido, por ejemplo elaboración de nóminas y seguros sociales, elaboración de padrones, contabilidad….Que se hacen eternas estando de cara al público y atendiendo el teléfono, los políticos de pueblo no entienden de como se podría rendir más, y comentarles el teletrabajo supone aguantar la pregunta de “ya estas harto de venir”, parece que no vas a trabajar en casa, con dos compañeros que estamos bastaria uno cada día para atender al público, aun así yo solo necesitaria 1 o 2 dias y digo al mes solamente para hacer ese trabajo en mi casa, sin interrupciones y lo más importante sin errores que provocan las interrupciones, que suponen a veces rehacer todo el trabajo de nuevo. El teletrabajo es una buena idea, pero creo que yo me jubilaré y no lo vere en mi puesto..
      Tambien quería reflexionar sobre la persona que dice que tiene un trabajo que no le permite tener niños…sinceramente lo siento, pero los funcionarios hemos tenido que coger a veces mas tiempo los libros para ganarnos el puesto, yo tambien tengo 5 años de carrera, y me dedique otros 2 a preparar oposiciones, las aprobe, y ahora me quejo del puesto que obtuve, es por eso que he vuelto a coger los libros, y te aseguro que cuando apruebe las próximas, volveré a quejarme. Todos tenemos derecho a quejarnos, pero tu no tienes derecho a decir que no nos quejemos, si no te gusta tu trabajo y quieres salir a las 3 de la tarde, pues mira, coge un libro y estudia, quien algo quiere algo le cuesta.. hablar como tu no cuesta dinero

    5. Hay una muy buena forma de hacer dinero en grande, es una opción nueva en Internet que te permite ganar dinero por hacer varias cosas desde la computadora mismo.

      Solo por registrarte gratis te regalan 100

    6. Quiero saber si para hacer un curso de contabilidad necesito crear correo electrónico nuevo o puedo usar el que tengo gratuito de hotmail.

      Gracias,

      Andrea[url][/url][url][/url][url][/url]

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