El Consumo de Alcohol en las Vías Públicas

El Consumo de Alcohol en las Vías Públicas

En los últimos años se ha ido extendiendo en nuestras ciudades la práctica, por parte de los jóvenes, del conocido «BOTELLÓN», es decir, el consumo, en ocasiones masivo, de alcohol en la vía pública, como consecuencia del elevado precio que para los jóvenes tienen las consumiciones, ocasionando con su práctica importantes problemas de convivencia con los vecinos de las viviendas próximas, en relación con el ruido, gritos, suciedad…

Tal y como establece el artículo 43.2 de la Constitución Española «Compete a los poderes públicos organizar o tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios», más concretamente serán los municipios quienes afronten los problemas que puede generar el consumo de alcohol en la vía pública.

Las Comunidades Autónomas son las que regulan el consumo de alcohol en la vía pública en su normativa sobre drogodependencia, incorporando medidas encaminadas a la prevención, asistencia y protección social de las personas afectadas por el uso y abuso sustancias que puedan generar dependencia incluido el consumo del alcohol. No obstante la regulación de la materia no es uniforme y claramente se pueden distinguir dos grupos.

En un primer grupo estarían aquellas comunidades que en su legislación sobre la materia prohíben expresamente el consumo de alcohol en la vía pública, limitando expresamente su consumo a lugares donde esté debidamente autorizado, tales como terrazas o veladores, o en días de fiestas patronales, locales o similares, regulados por la correspondiente ordenanza municipal. Comunidades que regulan de esta forma la materia son, por ejemplo, Cantabria, Valencia, Extremadura, Castilla y León, Canarias y Madrid, siendo ésta ultima quien, en el artículo 30.3 de su Ley 5/2002, de 27 de junio, sobre Drogodependencias y otros Trastornos Adictivos, añade una pincelada más de la que carecen el resto de comunidades pertenecientes a este grupo, asimilando su función de prevención y restauración estableciendo que «las Entidades Locales, a través de las correspondientes ordenanzas municipales, podrán declarar determinadas zonas como de acción prioritaria a los efectos de garantizar el cumplimiento de la prohibición de consumo de bebidas alcohólicas en determinados espacios públicos, fomentando, al mismo tiempo, espacios de convivencia y actividades alternativas, contando para el establecimiento de estas limitaciones con los diferentes colectivos afectados».

La última comunidad que recientemente ha entrado a formar parte de este grupo ha sido Andalucía que a través de la Ley 7/2006, de 24 de octubre, sobre Potestades Administrativas en materia de Determinadas Actividades de Ocio en los Espacios Abiertos de los Municipios de Andalucía, ha prohibido en su artículo 3 «la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas del término municipal que el Ayuntamiento haya establecido como permitidas».

Un segundo grupo, y podemos decir que minoritario, lo forman aquellas comunidades que bien, no prohibiendo de forma expresa el consumo de alcohol en la vía pública, establecen en sus normativas medidas para contribuir a reducir el abuso de bebidas alcohólicas, estableciendo que compete a los Ayuntamientos, a través de sus ordenanzas municipales determinar criterios que regulen la localización, distancia y características que deberán reunir los establecimientos de suministro y venta de estas bebidas, así como su venta y consumo en la vía pública. Entre las Comunidades que se han aferrado a esta práctica encontramos a Murcia, Aragón y Cataluña. La normativa sobre drogodependencia de estas comunidades no tipifican como infracción el consumo de alcohol en la vía pública, no haciendo posible, a los municipios, introducir en sus Ordenanzas Municipales esta práctica como conducta sancionable, al carecer de la cobertura legal necesaria. No obstante esta deficiencia se ha subsanado con otras normas como la Ley de Seguridad Ciudadana o la normativa sobre contaminación acústica, entre otras, que tipifican como sancionable el consumo de alcohol en la vía pública cuando origina desórdenes graves en las vías, espacios o establecimientos públicos o causa daños graves a los bienes de uso público, o se sobrepasen los niveles de emisión de ruidos establecidos.

La regulación de esta conducta en España no se asemeja en nada a la regulación en otros países. Sin ir mas lejos en Francia se castiga a quien se encuentre en estado de embriaguez manifiesta en las calles, caminos, plazas, cafés, cabarets u otros lugares públicos, con la multa prevista en el número 2 del artículo 131-13 del código penal para las infracciones de segunda clase, que actualmente asciende a 150 euros.

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  • 2 respuestas a El Consumo de Alcohol en las Vías Públicas

    1. Ignacio Pérez Sarrión Ignacio Pérez Sarrión dice:

      A vueltas del botellón

      Haciendo una aproximación de urgencia al tema que plantea Paula, creo que aqui tratamos de varios problemas y habría que tratar de sistematizarlos y aproximarnos a las posibles soluciones. Por una parte estamos:
      1.Ante un posible uso indebido o abusivo de la vía publica -bien de dominio público adscrito al uso general.
      2. Por otra parte estamos ante la necesidad de que los poderes públicos (y habrá que determinar cuáles de ellos tienen la competencia) velen por:
      a) la salud de las personas y en especial de la juventud.
      b) La seguridad personal;
      c) el derecho al descanso.
      3. Colateralmente al problema jurídico está el problema moral en cuanto a determinar qué sociedad estamos construyendo y qué sociedad hace que grupos de muy jóvenes se reúnan simplemente a beber en las calles y plazas, en muchos casos con el simple objetivo de colocarse un poco y a bajo precio para poder desinhibirse y pasar un rato agradable con los amigos.

      Creo que es esencial delimitar los problemas claramente ya que en función de ello se podrán buscar las soluciones apropiadas a cada caso.

      1. En primer lugar sin duda el uso de la vía pública para la práctica del botellón en cuanto supone un lugar en el que se producen aglomeraciones importantes de personas que consumen de forma inmoderada alcohol puede ser un uso sometido a autorización por cuanto no supone la exclusión de los demás usuarios (lo cual exigiría una concesión) pero sí un uso que limita el uso normal que puedan hacer los demás. Por lo tanto, podríamos encuadrar en primer lugar el problema desde el punto de vista del derecho local. Compete a los Alcaldes otorgar la autorización de ese uso anormal de la vía publica. Los medios con que se cuenta pues es:

    2. PANILIBERTAD dice:

      En relación con la Ley Andaluza de consumo en la vía pública, la redacción literal “La última comunidad que recientemente ha entrado a formar parte de este grupo ha sido Andalucía que a través de la Ley 7/2006, de 24 de octubre, sobre Potestades Administrativas en materia de Determinadas Actividades de Ocio en los Espacios Abiertos de los Municipios de Andalucía, ha prohibido en su artículo 3 «la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas del término municipal que el Ayuntamiento haya establecido como permitidas».” da lugar a dudas o una interpretación literal, daría lugar a que todas las personas podría ser multadas por el simple hecho de beber agua en la vía pùblica en Sevilla a 45º, ya que en la formulación de algunas denuncias de la Policía de Sevilla, en ningún momento indican que estén alterando el orden público o molestando a vecinos. Por lo tanto, se limitan, entiendo yo de una manera alejada del ESPÍRITU DE LA LEY en su preámbulo establece (la idea es el tema del botellón y las moletias a los vecinos) a formular denuncias porque está mal redactado y no se especifica si las bebidas son alcóholicas o no, y tampoco establecen una relación directa entre su consumo y el alterar el orden público.
      Por lo tanto de esta interpretación tan injusta (ya que me imagino que el legislador no querría sancionar a niños, mamás, abuelos, etc… que beben agua, refrescos, biberones, en la vía pública) de la POLICÍA LOCAL hace que se formulen esas denuncias por la mala redacción de la misma (la ley).

      A mi hijo le han impuesto una denuncia, estaba bebiendo agua, él ha alegado que no molestaba a nadie, pero al final se han “inventado” que sí, que había personas a las que el ruido le estaba molestando y que por lo tanto han alterado el orden público.

      Por favor, haber si existe alguna SENTENCIA, no RECURSO, en la cuál desestimen la denuncia ya que ellos no alteraron el orden público, y por supuesto las bebidas que consumían no eran alcohólicas. Pero claro, si es que desde el principio está mal redactada la Ley en ese artículo en concreto. Debería decirse bebidas alcóholicas, o incluso si no fuese con alcohol, por lo menos establecer una relación directa con el orden público que se altere. No que han dicho el “consumo de bebidas o realizar actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia……”. Ese o, da a entender que no existe ni siquiera una relación directa entre las bebidas y la convivencia. Total que el que ha hecho la Ley deberá entender que un corredor no pueda beber agua en el parque (de su botella) porque está infringiendo la Ley. Vamos hombre, que yo que tengo Graduado Escolar sé redactar mejor este artículo. Claro está que vaya con “mala leche” y quieran recaudar y recaudar……

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