Archivo mensual: enero 2011

Deuda pública y deuda externa. Y algunas reflexiones…(II)

Deuda pública y deuda externa. Y algunas reflexiones…(II)

Que no todas las Administraciones públicas participan del mismo modo en la deuda pública es evidente. Que no todas tienen las mismas necesidades de financiación ni asumen los mismos riesgos en un contexto de crisis también. Si su estructura de financiación no es idéntica, más bien resulta claramente asimétrica, es obvio que su exposición a una crisis como la actual, de raíz inmobiliaria y financiera pero extendida a otros sectores, no puede afectarles del mismo modo. Es desde esa perspectiva desde la que la racionalización del sistema de financiación, por un lado, y del sistema competencial que ha de financiarse, por otro, resultan esenciales. Es igualmente desde esa perspectiva desde la que debe valorarse la necesidad de niveles de administración determinados, su coordinación, eficacia y eficiencia no desde el punto de vista de lo que administrativamente se conoce como gasto corriente, ínfimo y claramente deficitario en muchas unidades administrativas, terreno abonado para la demagogia, sino desde la más general, estructural y trascendente de la existencia misma de la institución.

Deuda pública y deuda externa. Algunos datos iniciales…(I)

Deuda pública y deuda externa. Algunos datos iniciales…(I)

Un colega del blog augura al país un año turbulento, un año en el que si volando fuésemos habríamos de hacerlo, previa amable invitación del capitán de la nave, sentados en nuestros asientos, en debido orden, y con cinturones bien abrochados. No le falta razón, comparto plenamente sus argumentos y, de entrada, sólo se me ocurre añadir que además de abrochados, los cinturones propios y de la aeronave habrán de ir apretados, bien apretados. La zona de grandes turbulencias pasará y continuaremos vuelo, quizá con rasguños en el fuselaje y con algún motor parado, pero pasaremos. Lo que sí creo que debe dar lugar a mayor reflexión es la razón de la sobrecarga, en forma de deuda externa, de la nave. Y es que España es un país endeudado en exceso, pero no todos los españoles, ni las instituciones públicas, ni las instituciones financieras u otras lo están por igual. Me centraré en la distribución de la deuda pública total entre administraciones públicas, por un lado, y la distribución entre administraciones públicas y otras instituciones u operadores por otro.

Endeudamiento de las administraciones

Francisco Sosa Wagner: Deuda de las administraciones

El Tribunal Constitucional de Renania del Norte- Westfalia, con sede en la ciudad alemana de Münster, acaba de dictar una sentencia importante que afecta a un asunto que está de la más estricta actualidad en todos los países europeos y, desde luego, en España. Se trata del endeudamiento de las Administraciones públicas que deciden los responsables políticos con peligrosa discrecionalidad. Bien cerca tenemos los ejemplos en nuestras Corporaciones locales, en las Comunidades autónomas y, por supuesto, en el propio Estado. “Tirar con la pólvora del rey” es una tentación demasiado fuerte para quien tiene la vista puesta en la próximas elecciones y no parece ser freno para sus alegrías el efecto que sus decisiones puedan tener para sus sucesores y para las generaciones futuras. Es verdad que la gestión pública no es la gestión de una familia pero tampoco puede ser justamente lo contrario. Y lo contrario se da cuando se gasta con manifiesta distancia de lo que se ingresa.

Una red abierta, libre y neutral

Una red abierta, libre y neutral

Al dictado de Ricardo de la Vega, que escribió la letra de “La Verbena de la Paloma”, no me canso de repetir con Don Hilarión que “hoy las ciencias avanzan que es una barbaridad, una brutalidad, una bestialidad”. Desde hace años he defendido las redes inalámbricas municipales como un nuevo servicio público. Considero necesario que, junto a la actividad que desarrollan las empresas privadas, también se puedan prestar los servicios de acceso a Internet desde el sector público.

Muchas son las posibilidades de ofrecer una diferente prestación sin afectar a las reglas de competencia entre los empresarios privados. Y es que han de convivir en adecuado equilibrio los mercados privados y las iniciativas públicas. Del mismo modo que hay en los pueblos fuentes públicas y bares; que circulamos por autovías o autopistas, también deben facilitarse, junto a las redes de telecomunicaciones establecidas por compañías privadas, redes abiertas y públicas para beber del agua de Internet y poder transitar por caminos públicos.

Abróchense los cinturones de seguridad.

Abróchense los cinturones de seguridad.

Seguro que muchos recordamos esta frase típica de los viajes en avión, cuando se atraviesa una zona de turbulencia, y la reacción que el mensaje y la luz roja provocan a cada pasajero varía en intensidad, pero a todos nos produce una cierta preocupación; pues bien, el piloto de la nave Reino de España debería dar este mensaje a los pasajeros, y la tripulación debería prepararse para atender más de un mareo y muchas quejas: el vuelo 2011 va a atravesar una zona de grandes turbulencias.

¿Cambio de Tendencia? ¿Empezamos a Ver Algo de Luz?

¿Cambio de Tendencia? ¿Empezamos a Ver Algo de Luz?Con exasperante lentitud, parece que algo se mueve. El desasosiego nuestro de cada día se refresca con noticias razonablemente positivas de manera más frecuente a medida que vamos desembarcando en este imprevisible 2011. La bolsa se recupera, el diferencial baja, el gobierno retoma el diálogo social a pesar de las dificultades, el PP parece más dispuesto a echar una mano… Parece poco, pero en verdad es mucho si lo comparamos en términos relativos con aquellos cercanos y aciagos tiempos en los que la actualidad se conjugaba con desplomes de las bolsas, diferencial de tipos por la estratosfera y desconfianza absoluta en todo lo que sonara a español. No es que ahora estemos para tirar cohetes – siguen sin fiarse de nosotros – pero al menos hemos rebajado el tono de alarma al de preocupación grave. Algo es algo, al fin y al cabo.

Licencias de Apertura y Directiva de Servicios y (III)

Licencias de Apertura y Directiva de Servicios y (III)

En la segunda parte de este artículo concluía que, dado que el 28 de diciembre de 2009 finalizó el plazo de transposición de la Directiva 2006/123/CE, en el caso de aquellas Comunidades Autónomas que no hayan adaptado su legislación a sus objetivos será de directa aplicación su articulado y las administraciones públicas, incluidas las Corporaciones Locales, deberán inaplicar las normas de derecho nacional que, en el concreto caso al que me estoy refiriendo, exijan la concesión de licencia de apertura a los establecimientos industriales y mercantiles con carácter previo a su funcionamiento. Y que, por ello se impone la necesidad de que las Comunidades Autónomas que no lo hayan hecho adapten sus legislaciones relativas a las licencias de apertura de establecimientos para terminar con este panorama de confusión que nos rodea, así como que, igualmente, sería deseable que el Estado acometiera una labor de revisión del RSCL con el objeto de subsanar las incoherencias de su artículo 22 a las que me referí en la primer parte de este artículo.
Y ante este panorama ¿qué pueden hacer las Entidades Locales también obligadas por los postulados de la Directiva?

Informe PISA. El último de la fila.

Informe PISA. El último de la fila.

Abrió un interesante melón D. Manuel Pimentel, el de la Educación y el endémico fracaso nacional (su poste “Es la educación, ¡estúpido!”). Tema que también de otro modo y en un post lateral, trata el Profesor Tolivar a propósito de la nula idea de conceptos básicos del derecho que tiene la sociedad en general (“Enseñanzas ayunas de Derecho”). Se pregunta D. Manuel qué es lo que puede pasar para estar a la cola de las cosas europeas, como suele pasar siempre.El tema, desde mi modestísimo punto de vista no se puede tratar en forma binaria cero-uno, blanco-negro, sí-no. El problema es, por supuesto multifactorial. La importancia que tenga cada uno de los factores que intervienen es tema aparte pero es lo fundamental, lo deberán estudiar los sesudos y nada eficientes pedagogos del sistema educativo, diecisiete + uno. El uno es el que se supone que coordina y el de la “alta inspección” y bla, bla.