Archivo mensual: agosto 2009

Miccionar (y no echar gota)

Miccionar (y no echar gota)Es asombroso. Lo oigo en la Cadena SER el 13 de agosto. La noticia es, s.e.u.o., que en el Municipio de Ripoll, la Policía Local ha sancionado a dos energúmenos (¿presuntos?) por orinar en la vía pública, con 750 € a cada uno, por infracción de las ordenanzas municipales. Hasta ahí, todo normal aunque se puede pensar que un poco carilla la sanción. Posiblemente. Lo que es completamente anormal es la reacción de un grupo de personas que, indignadas con la actitud municipal al sancionar a los dos pobrecillos infractores, han convocado una Meada Popular (con perdón) de protesta.

Anatomía de un instante

Anatomía de un instante¿A qué recuerda dónde y con quién se encontraba cuando el teniente coronel Tejero irrumpió, pistola en mano, en el Congreso de los Diputados? A buen seguro que sí. Podrá rememorar sus primeras impresiones, su desconcierto, su miedo o su alegría, que de todo hubo en la viña del Señor. Lo que no podrá es mostrar ni siquiera un pequeño acto de heroísmo para contar a sus nietos. Como todos hicimos, se quedaría pegado a la televisión o a la radio, para ver en qué terminaba aquel engendro. Llamaría a sus familiares para decirles que no salieran a la calle, y se prepararía mentalmente para pasar unos días en casa. Desde luego, ni siquiera se le pasó por la cabeza montar barricadas para defender la libertad. ¿Me equivoco? Aunque le duela reconocerlo íntimamente, se portó como un borrego sumiso más. Hubiera acatado gustosamente, o aceptado resignadamente, el resultado de aquel golpe de Armada, Milans y Tejero. No. No fue usted un héroe, precisamente. Tampoco yo, ni, para alivio y sonrojo general, prácticamente nadie. Pero de eso no hablamos. Olvidamos lo que nos conviene olvidar, y ponderamos aquello que nos retrata más guapos ante la mirada de los demás. Al día siguiente, una vez fracasado la ocupación de la libertad, todos nos convertimos en enfervorizados defensores de la democracia. Así es la vida. Nos pongamos cómo nos pongamos – y todos recordamos muy bien aquella tarde – nadie, y reitero lo de nadie, salió a la calle, inflado de heroísmo civil, para defender una democracia que en aquellos momentos se tambaleaba. La sociedad española se escondió – nos escondimos – debajo de la cama hasta ver en qué terminaba aquello. Suárez estaba más que quemado, devorado por una democracia que había creado pero que no sabía gestionar. Los muertos en atentados se contaban por centenas, la economía se desmoronaba, el incipiente Estado de las Autonomías amenazaba al tradicional España del Una, Grande y Libre. Las izquierdas y las derechas estaban hasta el gorro de aquel presidente tirititero, y deseaban un cambio de rumbo en la política española…

El amor en los tiempos de gripe

El amor en los tiempos de gripeEn otra ocasión escribí sobre los hábitos higiénicos que tienden a extremarse ante la amenaza real de una epidemia –ahora la gripe A-, pero se relajan en situaciones de supuesta normalidad. Y digo supuesta porque todos los años los virus estacionales se llevan por delante a un buen número de personas por más que se quiera explicar que los fallecidos pertenecen a grupos de riesgo por la edad, por otras enfermedades o por un debilitamiento de defensas. Es cierto que los poderes públicos alertan y facilitan la vacunación anual de estos colectivos propensos; no siempre con excesivo éxito porque, como es sabido, no hay dos cepas iguales y en cada ejercicio la gripe, por ejemplo, se manifiesta de forma diversa, porque los diablos que nos infectan están en continua mutación. Además, aunque sea una minoría, la reacción a la vacuna no es un hecho irrelevante estadísticamente. Y si hablamos de los tratamientos curativos, una vez pillada la enfermedad, sólo hay que acudir a la hemeroteca para ver cuántos hospitales se saturan de ingresos, por no hablar de los centros de atención primaria en cuya cola es posible que un griposo contagie a quien esté a su lado y acuda al médico generalista por cualquier otro motivo. Y como corolario las recetas, tan necesarias como onerosas para nuestro Sistema Nacional de Salud y nuestra envidiable seguridad social.

Vacaciones. Qué bien.

Vacaciones. Qué bien.Me había propuesto hacer unos someros comentarios acerca del período vacacional y sus consecuencias y me encuentro con que, cuando ya tenía unas notas, el inestimable colega Jesús Santos ha escrito sobre el tema, incluso con el mismo título que yo había endilgado a esta humilde aportación. Pero puesto que mi enfoque es completamente distinto, no quiero dejar de compartir algunas impresiones administrativo-vacacionales con los que tienen la paciencia de asomarse a este blog.

Cerrado por vacaciones

Cerrado por vacacionesBueno ha llegado ese momento tan esperado de las vacaciones, así que me despido hasta dentro de un mes aproximadamente, porque, después de unos cuantos años de profesión, he optado por agotar casi completamente el período vacacional de una sola vez en lugar de disfrutarlo en breves lapsos de tiempo que, en realidad, no me sabían a nada; pero era más joven e ingenuo y consideraba que mis responsabilidades no me permitían dejar abandonado el Ayuntamiento durante un paréntesis tan largo.

El coste de los servicios

El coste de los servicios

Recientemente se acercó una señora a las oficinas municipales y, aprovechando una gestión que debía hacer, aprovechó para quejarse verbalmente al funcionario que la atendió de que el servicio veraniego de ludoteca que el Ayuntamiento organiza en para los niños en los meses de julio y agosto era muy caro. Se le explicó que ciertamente no tenía razón, puesto que el precio que se cobraba no ascendía ni a una cuarta parte del coste real del servicio, a lo que contestó que en el pueblo de al lado costaba menos que en el nuestro.

Malos tiempos para los regalos de empresa sea por cortesía sea por navidad

Malos tiempos para los regalos de empresa sea por cortesía sea por navidadEl contenido del auto recientemente dictado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma de Valencia, en relación con el caso GURTEL, está suscitando una enorme polémica en todos los foros políticos, periodísticos y ciudadanos, en general, sobre el acierto o no del pronunciamiento judicial que ha recaído por lo que sería oportuno hacer un análisis lo mas objetivo posible desde un punto de vista estrictamente jurídico del artículo 426 de nuestro Código Penal pero de una manera sosegada, sistemática y libre de cualquier atisbo o subjetividad particular, política o partidista.-

Instalaciones Fotovoltaicas y Edificios Municipales: Precisiones

Instalaciones Fotovoltaicas y Edificios Municipales: PrecisionesLa expansión del negocio de las instalaciones fotovoltaicas, todo ello bendecido por los principios del desarrollo sostenible y la eficiencia energética (y con importantes subvenciones), ha llegado también a los Ayuntamientos. Seguro que todos tenemos noticia de solicitudes de particulares que pretenden la implantación de estas estructuras en edificios municipales (colegios, centros culturales, centros deportivos, etc.), en sus cubiertas fundamentalmente, para la producción de energía eléctrica que vierte a la red. No es sólo un tema de carácter patrimonial. Aquí concurren múltiples normativas: sectorial, fiscal, de fomento, etc. La urbanística también. Por supuesto, su implantación en suelo rústico es un tema a considerar aparte.